viernes, 28 de octubre de 2016

JÁLOGÜIN

     Los escaparates de la ciudad, en un abrir y cerrar de ojos, se han llenado de calabazas e imágenes que representan esqueletos y brujas; también se han pegado carteles y repartido impresos para anunciar fiestas de disfraces terroríficos y cosas por el estilo: mucha gente se prepara para celebrar eso que recibe el nombre de Halloween -y que, al parecer, se pronuncia Jálogüin-.


Halloween se puede sustituir por Día de Brujas o Noche de Brujas
Las conocidísimas calabazas de Halloween


     Aunque en Galicia y Asturias había tradiciones similares antiquísimas (ya que tanto las de tales partes de España como el Jálogüin son de origen céltico), nadie negará que el modo actual de celebrar la fiesta trae causa de la influencia anglosajona; y nos hemos anglicanizado en esto más que bien, pues, a pesar de que no hace muchos años que lo tomamos, se ha arraigado de tal manera que ya se oye la pregunta <<¿celebras Jálogüin o el Día de Todos los Santos?>>.

     Tampoco nos parece negable que prohijar un vocablo como Halloween, nada eufónico y de escritura ajena de nuestra ortografía, es innecesario. Algunos dicen Noche –o Día- de Brujas (lo cual, por lo menos, no disuena a los oídos de un hispanohablante); aunque hay que reconocer que el nombre extranjero da lugar a juegos de palabras graciosos, como lo prueba el que en sitios cuyos viñedos gozan de cierta fama se haya inventado el Hallowine (espectáculo propio del Jálogüin, pero que se hace en bodegas).



lunes, 24 de octubre de 2016

UNÓCULO

     Es adjetivo proveniente del latín -unoculus, unocula, unoculum- que significa <<de un solo ojo>>. 

     En portugués todavía se emplea; en español, no (y el DRAE no lo incluye), bien que alguno de nuestros escritores clásicos lo usó. Un ejemplo lo hallamos en la obra de Sebastián de Alvarado y Alvear –que se puede leer en la Red- Heroida ovidiana: Dido a Eneas [1628]:

     <<Aun de un cíclope unóculo saca el amor diluvios, como lo canta Góngora en su "Fábula", donde aquel a su ninfa:

     “Pastor soy, mas tan rico de ganados
que los valles impido más vacíos,
los cerros desparezco levantados
y los caudales seco de los ríos;
no los que, de sus ubres desatados
o derivados de los ojos míos,
leche corren y lágrimas; que iguales
en número a mis bienes son mis males”>> (página 316).

     El texto se refiere a la Fábula de Polifemo y Galateade Luis de Góngora y Argote. A tal poesía pertenece la octava real copiada por Sebastián de Alvarado.






     Polifemo era, precisamente, un cíclope -gigante mitológico que tenía un solo ojo-. Es muy conocido, además de por sus amores con la ninfa Galatea, porque Ulises lo dejó ciego. 


         El texto lo hallamos buscando en GOOGLE BOOKS (fechas de consulta: 18 y 23 de octubre de 2016; fecha de enlace: 23 de octubre de 2016).



miércoles, 19 de octubre de 2016

SIRÉNICO

     Conforme al DLE, uno de los significados de sirena es este:

     <<Ninfa marina con busto de mujer y cuerpo de ave según la tradición grecolatina, y con cuerpo de pez en otras tradiciones, que extraviaba a los navegantes, atrayéndolos con la dulzura de su canto>>. Añade que se emplea también en sentido figurado.


Sirénico es el adjetivo que corresponde al sustantivo sirena


     El DLE no nos da adjetivo para tal sustantivo (sirenio se refiere a otra cosa), aunque, buscando en la Red, hemos visto que, desde la época clásica, se usa sirénico, procedente del latín tardío:

     <<No hay sirénico mal, atroz y duro/ cuando el pelasgo Ulises va despierto;/ no hay mar en leche o golfo tan seguro/ que al dormido le dé seguro puerto…>> (Nicolás Bravo, Benedictina [1604], página 438). 
     Tales versos –y varias estrofas más- también están en El santo milagroso augustiniano S. Nicolás de Tolentino, de Fernando de Salgado y Camargo [1628], página 53 vuelta.

     <<… como a fuer de ovejas, con palabras sirénicas y cabeza torcida, preciándose segundos dueños, como lobos, sin sal devoraban lo que otros habían trabajado, desesperando la paciencia de los vasallos>> (José Micheli Márquez, Deleite y amargura de las dos cortes, celestial y terrena [1642], página 36). 


       Todos estos textos los hallamos buscando en GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y de enlace: 19 de octubre de 2016).



viernes, 14 de octubre de 2016

AMANECER ROJO


¿SUSTITUIRÁ EL CHINO AL INGLÉS?



     La película de 1984 Amanecer rojo (Red Dawn) contaba cómo tropas soviéticas y cubanas invadían los Estados Unidos de América -lo cual ocasionaba la III Gran Guerra, aunque, paradójicamente, sin armas nucleares- y cómo un grupo de adolescentes de Colorado trataba de resistir.

     En el año 2012 se hizo una refundición de la dicha película, con el mismo título, en la que no era la URSS la nación que atacaba, sino Corea del Norte; bien que, en nuestra opinión, quizás habría sido más acertado sustituir a Corea del Norte por China -y las armas y los ejércitos, por los idiomas-.


En 2012 se refundió la película <<Amanecer rojo>>.
Escena de la película <<Amanecer rojo>> (de 2012)


     Aunque, tal como está todo hoy, parezca disparatado el suponer que la lengua de los mandarines arrebatará la preeminencia a la de los lores, hay que considerar que, hace ciento cincuenta años, debía de parecer imposible que el inglés le quitara el puesto al francés; y que este, mucho antes, hiciera lo mismo con el latín.



Chinese will substitute English, caricature


     También hay que considerar que se ven ya algunas señales. Así, cierta persona que trabaja en una universidad española nos ha dicho que se vale del scifinder, que es un buscador del Chemical Abstract Service (https://scifinder.cas.org/ y https://www.cas.org/), para hallar artículos en revistas científicas y que ha observado que, hace un decenio, la bibliografía en lengua china comprendía entre el 5 y el 10 por ciento de las materias (casi todo lo demás se escribía en inglés); pero que ahora el tanto por ciento está entre el 10 y el 20. Y lo más interesante no es eso, sino que, hace un decenio, la mayor parte de los autores chinos que publicaban en revistas escritas en su idioma mandaba sus artículos, traducidos al inglés, a revistas anglosajonas; y ahora ya no son tantos los investigadores del <<gigante asiático>> que lo hacen.

     ¿Pasaremos de la anglicanización a la sinización?



lunes, 10 de octubre de 2016

CÉLIBE, CELIBAL

Célibe se puede usar con sustantivos como vida o estado. También en estos casos se puede usar celibal


     El Diccionario de la RAE define célibe de la siguiente manera:

     <<(Del lat. caelebs, -ĭbis). adj. Dicho de una persona: Soltera, especialmente por haber hecho voto de castidad>>. Añade que se usa también como sustantivo.

     Si consideramos atentamente la definición, parece que célibe solamente se aplica a personas, aunque, por extensión del sentido, a veces decimos vida célibe o estado célibe, lo cual no es incorrecto, ya que se hace así –a imitación del latín- desde la época clásica, como vemos en estos ejemplos:

     <<Con los religiosos que decimos están también mujeres, entre las cuales hay muchas ancianas, las cuales guardan la integridad y castidad de el cuerpo, no tanto por la necesidad que a estos les compela cuanto por la devoción que tienen con la vida célibe y casta>> (Fray Diego de Coria Maldonado, Dilucidario y demostración de las crónicas y antigüedad del Sacro Orden de la siempre Virgen Madre de Dios Sancta María del Monte Carmelo [1598], página 52 vta., columna 2).

     <<… el que no quisiere estado célibe tome el de casado…>> (Fray Jerónimo Batista de Lanuza, Homilías sobre los Evangelios de la Cuaresma, tomo V [1636], tabla tercera de conceptos, Dominica II después de la Epifanía, punto 6).

     Con las palabras vida y estado también empleaba el latín tardío el adjetivo caelibalis, que significa <<perteneciente o relativo a la persona célibe>>. De caelibalis el español clásico forjó celibal:

     <<Pues, si en esto es tan fácil y contingente a la cordura el pasar con bastante comodidad y descanso (ya que no sea con tanto) la vida celibal, ¿por qué ha de tener fuerza una sola ventaja excusable para hacer atropellar tantos descuentos a un prudente cuantos suelen hacer inferior y a veces intolerable la de un casado?>> (Antonio López de Vega, Heráclito y Demócrito de nuestro siglo [1641], página 323).

     Aunque celibal es voz que falta en el DRAE, sería conveniente reconocerla, pues se podría usar con sustantivos como norma, precepto, regla o voto, con los que célibe disuena.



miércoles, 5 de octubre de 2016

DESCAPRICHAR


Se puede decir desencaprichar y descaprichar


     En el Diccionario de la lengua española que publica la RAE siempre ha estado el verbo desencaprichar (que significa <<desimpresionar, disuadir a alguien de un error, tema o capricho>> y que se suele emplear pronominalmente).

     El que no hallamos es descaprichar, muy parecido al anterior, que a veces se oye tanto en España como en América.

     Pero descaprichar es verbo de la lengua clásica, no deformación moderna. Un ejemplo de su uso lo tenemos en la traducción que hizo Diego Felipe de Albornoz de las Guerras civiles de Inglaterra, escrita en italiano por Mayolino Bisaccioni [1658]:

     <<… y se ofreció por medianero a la composición de estas diferencias; mas el Parlamento, que se quería descaprichar y hacer prueba de lo que podían sus fuerzas de mar, con palabras generales, no se apartó de la respuesta dada a los embajadores de Holanda>> (página 427).

     Que no es errata de imprenta lo confirman las ediciones de 1659 y 1673, que emplean la misma palabra (ambas también en la página 427). 
     En 1781 volvió a publicarse la obra y se conservó el descaprichar (página 514).

     Más ejemplos los hallamos en los Comentarios políticos a los <<Anales>> de Cayo Vero Cornelio Tácito [1687], de Juan Alfonso de Lancina:

     <<Aman los pueblos a los tiranos para descapricharse; pero, en resfriándose el furor de la venganza, los aborrecen>> (página 2).

     <<Estos desórdenes, que suceden en algunas provincias, suelen ser pretexto en otras para los robos y las venganzas: cada uno se descapricha entonces, y después parece que hace favor cuando, sin pasar adelante, se quieta>> (página 195).

     <<… ejecuta ciertas temeridades, difíciles de remedio; y, mientras procura descapricharse, padece el inocente, por vengarse de quien le ofende>> (página 203).

     <<Estas son las ocasiones en que puede descapricharse quien se halla ofendido…>> (página 292).

     Si lo consideramos atentamente, el que haya descaprichar y desencaprichar no es cosa rara en nuestro idioma, ya que también se dice desenclavar y desclavar, desamorar y desenamorar, descaminar y desencaminar, desencargar y descargar; desengoznar y desgoznar, desenlabonar y deslabonar, etcétera.