viernes, 22 de junio de 2018

DELUSO


Deluso: defraudado, burlado.


     No hallamos en el DLE el adjetivo de origen latino deluso (‘burlado, engañado, defraudado’), aunque sí otros vocablos de la misma raíz: deludir, delusión, delusivo, delusor y delusorio.

     Tuvo algo de uso en la época clásica, como vemos en la obra Tumultos de la ciudad y reino de Nápoles en el año de 1647 [1670], de Pablo Antonio de Tarsia:

     «El príncipe de Orange, asimismo, pasó por estos desacatos, pues, estando en Amberes y habiendo bajado para quietar unos tumultos —originados en la ciudad por obra de los calvinianos, que querían salir de ella para ayudar a sus compañeros—, quedó deluso…» (página 51, columna 1).

     «Volvía la plebe del palacio, delusa por no haber hallado a quien buscaba, pero no inocente…» (página 55, columna 1).

     «El duque con estos avisos procuró cautelarse, de suerte que quedó el pueblo deluso de su intento…» (página 150, columna 2).

     Hoy día apenas se oye.




     Textos sacados de libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: 22 de junio de 2018).
 
 
 

 

miércoles, 20 de junio de 2018

TUMULTUADOR


Tumultuador o tumultuante.



     En el DLE, hasta hace unos años, solo hallábamos tumultuante, no tumultuador (bien que este último se formaba fácilmente del verbo tumultuar).

     La Academia no desconocía el vocablo. Así, en su fichero podíamos leer la siguiente cita del inmortal Quevedo:

     «Conturbans ac tumultuans, “revolvedor y tumultuador”» (Su espada por Santiago).

     Y hay algunos ejemplos más en textos de la época clásica:

     «… mandó despeñarlos del torreón de que se querían apoderar: pena debida a los tumultuadores» (Pablo Antonio de Tarsia, Tumultos de la ciudad y reino de Nápoles en el año de 1647 [1670], página 168, columna 1).

     «… de cuya dotrina los tumultuadores y sediciosos hacen escudo para fomentar estos escándalos…» (Diego José Dormer, Anales de Aragón [1697], página 134, columna 2).


     Hoy día el término sigue sin incluirse en el DLE, aunque ha desaparecido tumultuante.



                                                                           Fuentes

     Diccionario y fichero de la RAE (fecha de consulta: 20 de junio de 2018).

     Libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: la misma).





viernes, 15 de junio de 2018

LEGÍFERO



Legífero: que establece leyes.
 

     Falta en el DLE el adjetivo legífero (‘que establece leyes’), aunque se ha usado siempre, como prueban las siguientes citas de escritores clásicos:
 
     «… al globo de la luna es salutífero;/ y a las estrellas todas, Dios legífero» (Juan Suárez de Godoy, Tesoro de varias consideraciones sobre el psalmo «Misericordias Domini in aeternum cantabo» [1598], página 51).
 
     «Y Fernando Manojo de la Corte,/ y manojo de espigas sazonadas,/ con diamantes atadas,/ que no envidian el círculo del norte,/ en la mano legífera de Astrea,/ mejores que en la copia de Amaltea,/ las presenta a los reyes,/ que es manojo de versos y de leyes» (Lope de Vega, Laurel de Apolo [1630], página 29).
 
 
 
                                                                              Fuentes
 
     NTLLE de la RAE (fecha de consulta y enlace: 15 de junio de 2018).
 
     Libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fechas de consulta y enlace: la misma).
 


 
 

viernes, 8 de junio de 2018

PARIFORME


Pariforme: semejante o de la misma forma.


     El adjetivo pariforme no está en el DLE, aunque se oye con frecuencia en América. Significa ‘semejante’ o ‘que tiene la misma forma’.

     Es voz castiza, como prueban las siguientes citas de autores de la época clásica:

     «… y del mismo y pariforme modo debemos filosofar cuando al vino consagrado o no consagrado se echa agua; advirtiendo que, cuando al vino no consagrado se añade en poca cantidad, entonces, siempre el vino la convierte en sí, como ya habemos dicho» (Jerónimo Pardo, Tratado del vino aguado y agua envinada [1661], página 38).
 
     «De todo lo cual se infiere ser pariformes la visión de David en espíritu profético y la visión de Fr. Alano en revelación…» (Pedro Díaz de Cossío, Catecismo con el rosario. Explicación de la doctrina cristiana [1671], página 340).

     «… en medio, el Padre Eterno, venerabilísimo, de incomprensible hermosura; y a los dos lados, el Hijo y el Espíritu Santo, en dos personas tan pariformes que no se distinguían más que en tener la persona de Cristo las señales de nuestra redención en las cinco llagas» (Felipe Colombo, El Job de la ley de gracia [1674], página 11 vuelta, columna 2).



     Textos sacados de libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fechas de consulta y enlace: 7 y 8 de junio de 2018).


 
 

 

viernes, 1 de junio de 2018

OBSTETRIZ

 
Obstetriz, partera, comadrona



     El término obstetriz (‘partera, comadrona’) falta en el DLE, aunque tiene muchísimo uso en América.

     Es vocablo español, como prueba la siguiente cita del escritor clásico Juan Bautista Sorribas:

     «Aquellos dos gemelos hicieron palestra del útero de Tamar, su madre, y en ella compitieron misteriosamente la primacía de nacimiento. Sacó una mano Zarán y la obstetriz dijo: “Este es el primogénito”, y atole un listón carmesí en la mano» (Sermones varios con apéndices cuadragesimales para las ferias mayores de la Cuaresma [1668], página 339, columna 1).


     Hallamos otra cita en Para algunos, de Matías de los Reyes (obra publicada en 1640):

     «Y, así, llegando el día de su parto, parió una hija en manos de una criada antigua porque no quiso valerse de ninguna obstretriz en orden al secreto» (página 60 vuelta).

     Aunque, como vemos, este segundo texto dice obstretriz y no obstetriz, no cabe duda de que es mera errata.

 



     Citas sacadas de libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: 1 de junio de 2018).
 
 
 
 
 

viernes, 18 de mayo de 2018

HEBDOMADAL


Hebdomadal o hebdomadario.


     En español tenemos el adjetivo de origen latino hebdomadario (‘semanal’). Algunas veces se oye hebdomadal, que también procede del latín.

     No está en el DLE, aunque su uso se remonta a la época clásica, como vemos en este texto de las Constituciones, estatutos y privilegios de la Universidad Luliana del Reino de Mallorca [1698]:

     «Ítem estatuimos y ordenamos que, a más de las conclusiones anuales de los catedráticos, se lleve toda puntualidad en los ejercicios de conclusiones hebdomadales, conferencias o academias en todas las facultades, señaladamente las de Filosofía y Teología, en las cuales se observará hacer argüir las tres opiniones contrarias a la que sustentare…» (páginas 160 y 161).



       Texto sacado de libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: 18 de mayo de 2018).
 
 
 


 

domingo, 13 de mayo de 2018

OCCISOR


Occisor


     En el DLE hallamos occisión y occiso, pero no occisor (vocablo latino, como los otros dos, que significa ‘homicida’ o ‘matador violento’).

     Se usó en la época clásica, como acreditan las siguientes citas de El ente dilucidado, de Antonio de Fuentelapeña [1676]:

     «Responderán los dichos que en esos textos solo se dice se queda irregular cuando consta de un homicidio y hay duda en el occisor…» (página 96, columna 1; en la edición de 1677 se halla en la página 89, columna 2).

     «… sino que ha sido averiguación jurídica, por donde no pocas veces la justicia ha descubierto al occisor. Hipólito Alarsilio depone de haber él mesmo averiguado con dicho indicio algunos homicidios…» (página 378, columna 1; en la edición de 1677 se halla en la página 340, columna 1).

     Hoy día apenas se oye.

 


      Textos sacados de libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: 14 de mayo de 2018).






viernes, 11 de mayo de 2018

VESUBINO, VESUBIANO


Vesubino, vesubiano.



     El adjetivo vesubino procede del latín y designa lo perteneciente o relativo al Vesubio, famoso volcán de Italia.

     No está en el DLE, aunque tiene algo de uso.

     Hallamos un ejemplo de su empleo en la época clásica en la traducción de la Eneida que hizo Juan Francisco de Enciso Monzón [1698]:

     «No fue más formidable aquel Tifeo/ que movió contra el rey omnipotente/ la furia vesubina en el aliento/ y el mavorcio furor en brazos ciento» (página 203, columna 2).


     Además de vesubino, se oye a veces vesubiano, cuyo uso también se remonta a la época clásica:

     «Otros muchos tomaron por ejercicio el peregrinar solamente por esta averiguación. De Plinio ya sabéis que en ella fue sorbido de la boca de aquella montaña vesubiana» (Manuel de Faria y Sousa, Luisíadas, de Luis de Camoens, príncipe de los poetas de España, tomos I y II [1639], página 491, columna 1).

     «… hizo a la ciudad algunas gracias, y la restituyó a su antigua quietud en el incendio vesubiano del año de 1632, cuando estuvo Nápoles a pique de despoblarse por los continuados terremotos, arroyos de azufre y betún encendido que salían del monte…» (Pablo Antonio de Tarsia, Tumultos de la ciudad y reino de Nápoles en el año 1647 [1670], página 25, columna 2).



     Textos sacados de libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: 11 de mayo de 2018).

 




sábado, 5 de mayo de 2018

EN MEMORIA DE JOSÉ MARÍA ÍÑIGO

José María Íñigo, gran enemigo de los anglicismos.

     Hoy, 5 de mayo de 2018, ha muerto, a los 75 años de edad, el conocido periodista José María Íñigo Gómez. Era, en la actualidad, uno de los más acérrimos enemigos del uso de anglicismos y otros extranjerismos innecesarios.

     Todos los domingos, en el programa Hoy no es un día cualquiera, de Radio Nacional de España, presentaba el apartado ¡Hablemos español, leches!, donde se criticaban las muchas voces inglesas que afean y corrompen nuestro idioma; a la par, se proponía cómo traducir dichas voces de la manera más correcta.

     Otra cosa muy importante de ¡Hablemos español, leches! era que gran parte de los anglicismos que se analizaban los mandaban los propios radioyentes (que veían tales vocablos, mayormente, en anuncios y establecimientos comerciales), con lo que se favorecía, así, que la gente participara en una gran tarea de crítica constructiva —mostrando, además, que no todos aceptan irreflexivamente lo anglosajón como si fuera lo más maravilloso del mundo—.

     Una vez, se leyó el mensaje de un radioyente que había estudiado en Francia hacía muchos años. En el mensaje contaba que uno de sus profesores de entonces se quejaba de que los anglicismos estaban destrozando el idioma de Molière. Tal cosa sirvió para sacar a colación que en España ahora comenzábamos a caer en la cuenta de lo mismo que en el país vecino respecto de nuestra propia lengua.

     Ni que decir tiene que hay que continuar con tal labor.


     Requiescat in pace.