En el DLE hallamos los vocablos dolo, doloso y dolosamente. No está dolosidad, aunque se usa desde la época clásica:
<<… si nuestros primeros padres y, consiguientemente, todo el linaje humano se perdió por astucia y dolosidad de Satanás, en otro árbol halló su total remedio…>> (Juan de Villaseñor, Tratado de las excelencias de la Religión de Predicadores en España [1677], página 329, columna 2).
<<Para con los superiores o iguales tienen el aguijón oculto, dañan con fraude y engaño, porque, si no lo ocultaran, fácilmente fueran comprehendidos y les durara poco el hacer mal. En el herir con dolosidad oculta son semejantes a las abejas y avispas, que tienen su aguijoncillo escondido…>> (Juan Martínez de Llamo, Sermones para los miércoles viernes y domingos de Cuaresma; con Semana Santa, para todos los días della [1679], página 162).
<<Que conseguir las alabanzas de los proprios puede inducir sospecha el amor, la lealtad y vasallaje; pero lograr la de los ajenos arguye evidencia sin escrúpulo la más leve contingencia de dolosidad>> (Francisco del rincón, Censura de la obra Epítome de la vida y hechos de don Sebastián XVI, rey de Portugal [1692], de Juan de Baena Parada).
Sí incluyeron la voz dolosidad algunos lexicógrafos en sus diccionarios particulares: Terreros y Pando [1786] y Gaspar y Roig [1853].
Fuentes:
Diccionario y NTLLE de la RAE (fecha de consulta y enlace: 9 de diciembre de 2017).
Libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: la misma).
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