jueves, 21 de septiembre de 2017

ACAMPEAR


Se puede decir acampear y acampar.


     El verbo acampear (‘acampar’) no se halla en el diccionario que publica la Academia, aunque sí lo recogían algunos diccionarios antiguos: el de Oudin, el de Vittori, el de Stevens, el de Castro y Rossi…

    Se usó en la época clásica, como acreditan las siguientes citas que hallamos en la Red:

    <<… y el ejército se pudo acampear y alojar en sus puestos>> (Antonio Carnero, Historia de las guerras civiles que ha habido en los Estados de Flandes desde el año 1559 hasta el de 1609 [1625], página 269, columna 2).

    <<Fueron en esto conformes todos, pero no en la elección del lugar y sitio en que se debían de acampear>> (ibídem, página 270, columna 2).

    <<El mismo año, en 19 de octubre, cerca de Osenbach, donde estaba acampeado el ejército imperial, hizo con solemnidad la ceremonia de conferirle la orden…>> (Esteban Casellas, Doce frutos de la muy antigua y ilustre casa de Bournonville [1680], página 222).

    <<Halló en Sinsheim maltratados al duque de Lorena y al general Caprara, recogió las tropas y quiso acampearse sobre el Necker, a Ladenburg…>> (ibídem, página 223).

    En algunos sitios aún se oye hoy día.


                                                                               Fuentes:

    FicheroNTLLE de la Real Academia Española (fechas de consulta: 20 y 21 de septiembre de 2017).

    Libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fechas de consulta y enlace: las mismas).





viernes, 15 de septiembre de 2017

VIOLAMIENTO



Violamiento es voz arcaica que aún se oye en América.



     El sustantivo violamiento (‘violación, quebrantamiento’) no se halla en el DLE, aunque la Academia conoce el vocablo, ya que en su fichero recoge algunas citas -de los fueros de Béjar, Plasencia y Sepúlveda- que acreditan que se usó en la Edad Media.

     También tuvo algo de uso en la época clásica:

    <<… siendo de menor consecuencia para un Estado hacer pública la excepción que obliga a faltar a la palabra que dar por regla general de toda la nación el violamiento de la fe pública…>> (Defensa de España contra las calumnias de Francia [1635], páginas 96 y 97).

     <<Quien pudiera desterrar la embriaguez del mundo excusará infinitos vicios que nacen della y evitará muchas guerras, incendios, sacrilegios, robos, violamientos, traiciones, muertes, escándalos, desolaciones y otros innumerables pecados>> (Teatro moral de la vida humana en cien emblemas [1669], página 156). 


     Hoy día solo se oye en América.

  

                                                                               Fuentes:

     Fichero General de la Real Academia Española (fechas de consulta: 14 y 15 de septiembre de 2017).

     Libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fechas de consulta y enlace: las mismas).



 

viernes, 8 de septiembre de 2017

EMBUSTEREAR



Embusterear es verbo antiguo que aún se oye.


     En el DLE no está el verbo embusterear (‘mentir’), aunque la Academia no lo desconoce, ya que en su NTLLE incluye algunos diccionarios antiguos (el de Terreros y Pando, el de Salvá, el de Domínguez y el de Zerolo) que recogen tal vocablo.

     Embusterear también se usaba en la época clásica, como acredita la siguiente cita del escritor Antonio Pérez Ramírez:

     <<Raras veces le falta al envidioso una tacha con que manchar la misma perfección, pretendiendo que lo que es mucho sea nada o sea poco, de donde viene que, por la envidia, embusterean contra el mal visto la falta…>> (Armas contra la fortuna [1698], página 43).

     Todavía se oye –tanto en España como en América-.



                                                                                   Fuentes:


     NTLLE (fecha de consulta: 8 de septiembre de 2017).

     Libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: la misma).

 



LOS COLEGIOS DE BABEL



Los anglomaníacos ahora se vuelven defensores del trilingüismo.


     Puede parecer raro que algunos de nuestros gobernantes, tan aficionados a lo anglosajón, hayan dado ahora en que la enseñanza debería ser trilingüe -esto es, en español, inglés y otro idioma extranjero (francés o alemán)-, ya que, hasta hace poco, proclamaban que la lengua de Shakespeare era la única llave que abría las puertas del cielo y que, por tanto, quien en lo futuro quisiera tener un buen trabajo y ser persona de cuenta tendría que anglicanizarse hasta los tuétanos.

     Algún ingenuo cree que tal cosa es una especie de arrepentimiento: el regreso a aquello de <<aprender idiomas>> -no solamente inglés-, que tanto se cacareaba hace tres lustros; pero quien lo ve así supone que nuestros anglomaníacos políticos pueden arrepentirse, lo cual es mucho suponer, máxime porque la anglicanización de la educación española aún se halla lejos del extremo al que sus promotores desean llegar.

     ¿Por qué, entonces, salen con esto del trilingüismo? Por votos, sin duda, ya que, al paso que la anglicanización se extiende, los votantes se acostumbran a ella y dejan de considerarla extraordinaria. Por eso, varios colegios se han puesto a impartir clases, además de en inglés, en otro idioma extranjero; y ni que decir tiene que quienes reciben tales enseñanzas ya comienzan a sentirse los nuevos portadores de las llaves del cielo. Al decir que el trilingüismo debería generalizarse, los políticos pretenden conseguir los votos de la masa a la que antes convencieron de que todo lo bueno de este pícaro mundo se alcanzaba con el globish -masa que ahora tiene la impresión de que eso tampoco basta-.

     Lo que no sabemos es qué se les ocurrirá después a nuestros sagaces dirigentes: no sabemos si también darán en imponer el trilingüismo en las guarderías y las universidades; no sabemos si instarán a los padres a que, además del inglés, traten de usar con sus hijos en casa el francés o el alemán; no sabemos si, tras el trilingüismo, se pasará al cuatrilingüismo; tampoco sabemos cómo, a pesar de tanto desbarajuste, se asegurará el buen dominio del español.
     Pero barruntamos que, como una de esas lenguas que se quiere emplear para la enseñanza es la de Goethe, dejaremos de oír que <<en Alemania todos hablan inglés>>.



viernes, 1 de septiembre de 2017

OBJURGACIÓN



Objurgación o reprensión.


     La voz objurgación procede del latín y significa ‘reprensión’. No se halla en el DLE, aunque es castiza, como acreditan los escritores de la época clásica.

     El CORDE de la Academia ofrece la siguiente cita de Bartolomé Jiménez Patón (Elocuencia española en arte [1604 - 1621]):

     <<Para la cláusula final se ha de advertir que no acaba bien en vocablo de una sílaba si no es en interrogaciones o vehementes objurgaciones (digo reprehensiones)>>.

     Hallamos también la palabra en la aprobación que dio el Santo Oficio para la publicación de la obra de Alonso Pérez Segunda adición a los ocho libros de la segunda parte de la <<Diana>>, de Jorge de Montemayor [1564]:

     <<Desta manera se defiende sant Jerónimo de la objurgación del famoso varón Magno, orador romano, en una epístola que le escribe: que lícitamente y sin reprehensión podía leer libros de los gentiles aprovechándose de lo bueno dellos…>>.

     Y también la hallamos en estas citas:

     <<… ni la querella y objurgación de su hermana ni la honra de su casa y familia ni su propria afrenta y mala vida la pudieron ablandar…>> (Andrés Gil, traducción de la Escala espiritual, de san Roberto Belarmino [1619], página 144).

     <<La mayor prueba de una integridad de ánimo es en la constancia y valor para las resoluciones, siendo estas según ley y justicia; y, así, la constancia se difine por la estabilidad. Refiérelo Langio con estas palabras: “Constantia est stabilitas firma animi in proposito perseverans”. Donde esta más campea es en la objurgación y castigo de los poderosos sin temor de su poder ni de sus fuerzas…>> (Baltasar Oliver, Méritos, virtud e integridad del excelentísimo señor D. F. Juan Tomás de Rocaberti [1695], página 16).

     El vocablo tiene todavía algo de uso en América.



                                                                              Fuentes:

     REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. <http://www.rae.es> [Fecha de la consulta: 1 de septiembre de 2017].

     Libros de dominio público de GOOGLE BOOKS (fecha de consulta y enlace: la misma).