lunes, 4 de abril de 2016

CONTRA LA ANGLICANIZACIÓN

     Ya a mediados del siglo XX las Academias de la Lengua manifestaron que los anglicismos constituían una amenaza muy grave para el idioma español. Dichos anglicismos, desde entonces, no han parado de crecer.

     El que fuera diplomático y presidente de Panamá, Ricardo Joaquín Alfaro Jované (1882 - 1971), por aquellas fechas había escrito un Diccionario de anglicismos, muy claro y bueno, pero que hoy día, en atención al maremagno de voces anglosajonas que nos ahoga, puede decirse que ya no es tan útil y que necesitaría de una conveniente refundición, aunque en lo más importante, que es la doctrina en que se asienta, no ha perdido ni un ápice de importancia.


Alfaro lucha contra la anglicanización de la lengua española
Ricardo Joaquín Alfaro


     Así, emplea los términos anglicanización y anglicanizar (aunque también admite anglificación y anglificar) para denominar la propensión a introducir voces anglosajonas en el español (bien que puede extenderse a todo lo que sea infundir costumbres o instituciones anglosajonas). Rechaza el vocablo anglicización así como el verbo anglicizar por estar mal formados, ya que para formar un verbo del sustantivo y adjetivo anglo lo lógico es añadir la terminación en -ficar o en -izar y no en -icizar; razón por la que tampoco puede constituirse un nuevo sustantivo terminado en -icización.

     Son, pues, los términos anglicanización y anglificación, con los correspondientes verbos, los que más se deberían usar por los hispanohablantes; no anglicización ni tampoco anglofonización -como han inventado algunos- ya que este último vocablo, como explicaremos otro día, es galicismo.

     Anglicanizar y anglicanización son los que, en mi opinión, mejor suenan, por lo que, cuando con la gente hablo sobre la invasión de los anglicismos y la imposición abusiva del idioma inglés, digo que hablo <<contra la anglicanización>>.

 

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